El ser humano hace cultura en el momento que se ocupa de sus necesidades y atiende los deseos de su mente. De ahí surge el trabajo, como la actividad más antigua y más humana, la que nos diferencia de los otros seres vivos, porque implica el uso consciente de la fuerza, la voluntad y la inteligencia.
A base de trabajo nos encontramos hoy aquí, así. El trabajador ha sido tan importante como el pensador en una sociedad. Sin embargo, la humanidad entera crece también estimulando todas las áreas de su esencia humana, ocupándose no sólo del trabajo, sino, también, del ocio, el cuerpo y el espíritu.
El futuro ofrece cambios que se avecinan y de los que ya podemos ir especulando, sobre todo a las puertas de una nueva sociedad, interesada en la diversión y las nuevas formas de trabajar.
Vivimos transformaciones en los diversos ámbitos de la sociedad humana ?políticos, laborales, culturales, tecnológicos-. De igual manera, la forma en que administramos nuestro tiempo, para asegurar un beneficio económico u otro fin, no está exenta de transformaciones, que, de hecho, las tendrá. Las ocupaciones del futuro estarán regidas por un nuevo código tecnológico y moral, porque los valores de la sociedad están cambiando y aún más rápido lo hacen la tecnología y la ciencia. No es la primera vez que estos cambios suceden, ni será la última. Ya la Revolución Industrial marcó un antes y un después en la forma de vida de las personas y trajo consigo no sólo una nueva forma de trabajar, sino, también, de pensar y de vivir.
La tecnología marcará el nuevo rumbo del quehacer humano. La invención sucesiva del teléfono, el fax, la Internet y el correo electrónico han ido desplazando paulatinamente muchos tipos de empleos de otros tiempos, evidencia clara de los cambios que se aproximan a causa de las nuevas tecnologías.
Para mis coetáneos, es difícil no haberse relacionado con computadoras y videojuegos, aspecto fundamental si valoramos que somos los ciudadanos del futuro y que el roce con la era digital lo tenemos ya desde nuestra juventud y niñez, razón que hace intuir acertadamente que tendremos a nuestro alcance la tecnología como herramienta de trabajo y ocio en nuestras vidas.
Si utilizamos una agenda electrónica, un ordenador o un celular y disfrutamos de la multimedia al tiempo que trabajamos o estudiamos, ya estamos siendo parte de la nueva estructura tecnológica que apoya el trabajo y estimula la diversión, haciendo del trabajo, en el mejor de los casos, una aventura.
Yo me inclino a pensar que la misma individualidad que fomentan estos artefactos en la actualidad _cuando se pasan horas al frente de una computadora o un videojuego_ estará presente en la conducta laboral del futuro. Esta singularidad se deberá en gran medida a la capacidad de las máquinas de reemplazar el trabajo humano y a la virtud del ordenador de hacer toda una labor por sí solo, logrando así la eficiencia y el aprovechamiento característicos de los tiempos venideros.
Esto indica que encontraremos empresas de pocos colaboradores, incluso unipersonales, en muchos campos laborales como la agricultura, el mercadeo, la producción de bienes y los servicios, y éstas a su vez se relacionarán con muchas otras empresas, formando redes interdependientes coordinadas para llevar a cabo sus fines, gracias a las posibilidades que brinda la Internet como medio libre para el comercio y la publicidad.
Si en el futuro alternamos el trabajo con el ocio y las actividades que durante éste realizamos mucho más a menudo, es por una sencilla razón: el ocio es el negocio de otros que provocará una estimulación hacia las actividades ociosas por la misma naturaleza de éstas: el lucro. Sin embargo, esto es completamente necesario en una sociedad en donde el tiempo pierde su dimensión y la velocidad de nuestras comunicaciones también hace corto el tiempo para nosotros mismos y sucumbimos, como ya sabemos, muchas veces al estrés, olvidando el mundo que tenemos alrededor, y simplemente, los días pasan volando.
Costa Rica, de cara a lo que viene, debe asegurar los derechos que los trabajadores tienen para permitir su desarrollo en las labores del futuro y propiciar la adaptación a las nuevas formas de producir y de recrearse, siempre en pos del progreso nacional y el arraigo en los valores auténticos. Además, ya que los problemas no son ajenos a ninguna época, el futuro depende de nuestra actitud hacia el trabajo, la dignidad, y la observancia de los derechos y deberes de cada ciudadano.
Todos los seres humanos tenemos una misión que cumplir mientras vivimos. Después de nacer, iniciamos un proceso mediante el cual nos damos cuenta poco a poco de la enorme tarea que necesitamos llevar delante, en su mayoría podemos llamar a este proceso crecer; crecemos física, mental, espiritual y emocionalmente y cada día encontramos más razones para luchar por lo que amamos y por nuestros anhelos del futuro.
Nuestro crecimiento va entrelazado íntimamente con el aprendizaje, porque con solo el hecho de abrir nuestros ojos cada mañana y entregarnos a la vida, estamos aprendiendo a ser valientes y a enfrentar la lucha de todos los días. Podemos aprender de nosotros mismos, de las personas que nos rodean y de las experiencias en nuestro diario vivir. De esta manera, adquirimos sabiduría, la cual, junto con otros factores vitales para el crecimiento, van forjando nuestra integridad. Después de cierto tiempo, ya cuando hemos aprendido, crecido, y en consecuencia madurado lo suficiente para adquirir una personalidad que nos identifique como ciudadanos y seres humanos que somos, llegamos a un momento en el que después de haber acudido a la educación preescolar, escolar y secundaria, necesitamos tomar una decisión que nos haga seguir creciendo y aprendiendo, y que a la vez nos permita tomar un camino que sea adecuado y similar a nuestros intereses personales.
Pienso que para poder elegir nuestro camino de ahí en adelante, necesitamos ser personas libres, y por lo tanto es ineludible conocer el significado de este término. Libertad es poder expresar lo que sentimos de palabra, pensamiento y acto, sin aplacar la libertad de nadie más. Cuando somos libres, respetamos nuestras decisiones y las de los demás porque la libertad es algo que se vive, es una mano abierta a la aceptación de diferencias y al deber de respetarlas. Cuando hemos llegado a entender la grandeza de la libertad y estamos decididos a triunfar en la vida, entonces en ese momento debemos mirar hacia delante, mirar el futuro, los hijos, las glorias, las metas, los frutos de un arduo batallar que llenarán de satisfacción el porvenir.
martes, 29 de septiembre de 2009
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